hicos pues muy poco que comentar. Que vivimos en la sociedad de la opulencia. Que nuestro mayor problema es coger kilos durante la cuarentena. Que hemos dejado nuestra voluntad en el trastero y nos dedicamos a saquear la nevera compulsivamente. No tenemos sentido de la medida, o a lo mejor es que nos puede el miedo. Lo cierto es que en la mayoría de los hogares hay alimentos cómo para pasar toda la primavera. ¡Un poco de sensatez nos vendría muy bien!
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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