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Día 36 Coronavirus


Día mundial de la bicicleta y me ha costado un montón de horas hacerme con estas imágenes. Hoy pienso en nosotros, los apasionados de la bicicleta. Seria un domingo perfecto para rodar por la montaña o por las carreteras comarcales que recorren nuestra localidad. Me he confirmado con recorrer las estanterías de mi biblioteca. He acabado releyendo "Mi querida bicicleta" de Miguel Delibes. Un mini libro, casi folleto que para mí tiene un valor sentimental ttemendo. Regalo de un súper ciclista y una persona entrañable y buena. Pero también he viajado en bicicleta de la mano de viejos amigos. Amigos hechos a golpe de pedal y a tragos de cerveza en mi querido Café Gregorio. El móvil y la buena compañía tienen ese poder

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana