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Día 33 Coronavirus

También tenemos patios interiores. También tenemos ventanas que miran hacia dentro. Somos personas con muchas aristas. Llevamos mucho tiempo dándole más importancia a lo que tenemos, que a lo que somos. Este es un buen momento para invertir esta curva . Como dice mi amigo el pastor "gastamos mucho dinero en comprar coches, pero no queremos pagar lo que vale un buen cordero". No alimentamos bien nuestro espíritu, no alimentamos la parte más delicada que poseemos. Y en esos patios interiores hoy he visto bonitas flores y mucho trabajo y dignidad. Todo mi respeto y admiración para esos guantes que reposan, después de una dura jornada de trabajo, que no se lamentan y que ya están preparados para iniciar otra dura jornada labora

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana