martes, 14 de abril de 2020

Día 31 Coronavirus

Se acumulan historias, conversaciones, lectura y canciones a estas horas de la tarde. Pero me quedo con las lágrimas de ese anciano, abandonado a su suerte por falta de respiradores en el hospital de nuestra ciudad. Un respeto para nuestros mayores. Suerte que luego han venido los abrazos virtuales de mis alumnos y sus familias. Necesitamos esos abrazos de la imagen, necesitamos la mirada cómplice de los que nos rodean. Necesitamos sentirnos queridos y querer. Desde mi ventana se ve con tristeza el virus de la soledad. Ancianos cargando con la compra de la semana. ¡Dónde está su familia! Que forma es esa de vivir sus últimos años. Lástima que dejemos para el final lo que verdaderamente importa. Siento envidia de ese abrazo desproporcionado que se dieron después de una conversación disparatada. Los " fuera de la ley" también se merecen algo mejor.

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