miércoles, 22 de abril de 2020

Día 38 Coronavirus

Mi ventana se ha convertido en un hide que dicen los modernos. Yo lo llamaría un observatorio de aves. Decenas de gaviotas, palomas, pegas, gorriones y hasta un precioso petirrojo vienen a visitarme casi a diario. La primavera avanza de forma inexorable, los árboles empiezan a florecer, y las gaviotas se aparean de forma salvaje. La farola que ilumina la avenida es un posadero magnífico y sin falta de cebarlo, me brinda ese gran momento, al que asisto en silencio y con admiración. La naturaleza es muy sabia y en este momento creo que deberíamos seguir su ejemplo. ¡Menos hablar y más laborar! 

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