Ir al contenido principal

Día 17 Coronavirus


Desde mi ventana me parecía inquietante ver las colas que se formaron delante de la entidad bancaria. Desde mi ventana me parece muy tierno ver a esa señora tan mayor tirando de la compra diaria. Desde mi ventana me pareció ejemplar el comportamiento del anciano de la caja de fresas. Le vi dejar sobre el banco sus fresas para meter en el depósito de reciclaje las pilas usadas. Imagino que estos días su radio estará echando humo. Todo el día encendida para ver como evoluciona esta desconcertante pandemia. Y espero que no se haya enterado del tema de la falta de respiradores, de su escasez y del lamentable protocolo que se sigue cuando la lista de espera está saturada. Nos ha tocado vivir un momento difícil, muy difícil y en ocasiones está sociedad no está a la altura.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana