Antes de salir habíamos hecho los deberes. Habíamos leído artículos, revisado mapas, descargado tracks y tomado notas de todo aquello que parecía imprescindible. Sobre el papel, la ruta estaba perfectamente definida. Pero luego está la realidad. Y la realidad, casi siempre, va por libre. Todos esos comentarios que habíamos hecho por wasap se quedan en eso, comentarios pero han servido para disfrutar durante la semana de una alegría a la que daríamos rienda suelta a partir de las 6 de la mañana del sábado 6 de junio de este fantástico 2026. Las ermitas siguen estando donde dicen los mapas, claro. Lo que no aparece en los tracks es que llegas a un pueblo y la puerta está cerrada. O que preguntas a un vecino y te dice que la llave la tiene alguien que hoy no está. O que simplemente no hay nadie alrededor para abrirte. Así que, poco a poco, fuimos entendiendo que esta historia no iba tanto de coleccionar visitas como de aceptar lo que el camino nos fuese ofreciendo. Al final, únicame...
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor