Se apoderó de mi un cierto temor. Su mirada amenazante me hizo sentirme muy pequeño. En ese momento una gaviota madrugadora se me acerco. Quería decirme algo pero recelaba de un humano desconocido, enjaulado y con un artefacto peligroso entre sus manos. El aire primaveral aproximaba el inquietante rostro a mi ventana. La situación se estaba haciendo insostenible. Tenía que tomar una decisión en décimas de segundo. Decidí cerrar los ojos y concentrar mi mente en lo que más deseaba VOLAR COMO UNA LARUS ARGENTATUS

No hay comentarios:
Publicar un comentario