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Día 23 Coronavirus


Se acumulan las imágenes en mi retina en este sexto día del mes de abril. Caía una lluvia fina al amanecer y la atmósfera que nos invadía me hizo acordarme del "hombre del traje gris". Bajo los paraguas se escondían muchas historias pero me quedo con la que refleja mi diario fotográfico. Papeles y bancos son mala compañía. Y si se suma la edad, el coronavirus y una economía de guerra, el resultado me sale muy triste. Pero también vi paraguas de colores alegres, carritos llenos de comida, guantes azules y muchas personas asomada a las ventanas con ganas de sonreír.

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Suena bien esa guitarra y la voz desgarrada de esos dos.

¡Vaya día!

Lo veía todo negro. Mi Linda Pulgosa en el taller. Mi querida Lumix dandome la lata. El arroz pegado en el fondo de la satén. Para colmo una de mis dos jarras de cerveza se me hizo añicos( que risa jajaja) y el fondo del fregadero lleno de loza de mi vajilla duralex de la década de los 80. Pero como hay que buscar lo positivo de todas las situaciones, la tarde es soleada y calurosa y eso me permite salir a tomar el aire a la orilla del mar. Me tumbo en el césped y la luz del atardecer acaricia mis pies. Entonces me doy cuenta de que lo negro es blanco y lo blanco es negro. Que lo que apreciaba era simplemente una imagen que había creado en mi cerebro y que con otro filtro, la cosa sería totalmente diferente. Mi mente tenía que ser fuerte y mi corazón tenía que ser sensible.Mi cámara me lo ha confirmado y te lo demostrará si ves el post que he programado para esta noche.

Esos 4 segundos en los que el atardecer es del color que a tí te de la gana