Hay rutas que uno no hace solo con las piernas. Hay rutas que también se recorren con la memoria. Y esta fue exactamente una de esas. Una jornada que empezó mucho antes de dar la primera pedalada. Porque el simple hecho de coger el tren ya te coloca en otra dimensión. Más todavía si lo haces con un buen compañero de viaje, de esos que saben cuándo hablar y cuándo dejar que uno se quede mirando por la ventana mientras desfilan media vida y unos cuantos veranos. Y por si el día necesitase algún detalle más para arrancar bien, apareció en el vagón una peregrina italiana con la que terminamos compartiendo conversación, risas y ese pequeño momento de comunicación improvisada que, sin saber muy bien por qué, te alegra la jornada desde primera hora. Veintisiete años. Que se dice pronto. Veintisiete años desde que aquellos caminos empezaron a formar parte de mi manera de entender la bicicleta, la amistad y también la libertad. Porque volver allí no es simplemente regresar a un lugar. Es volver...
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...