jueves, 3 de junio de 2010

una casa centenaria

En aquel momentos mis pies decidieron tomarse un descanso, una copiosa paella en un bonito jardín,rodeado de buena gente y todo regado con una buena sangría.
Un precioso porche orientado al sur,luminoso, entrañable y con un buen sofá.
Todo el día a la carrera y un montón de sueño atrasado.Una tarde calurosa y la tranquilidad de mis contertulios.
Mis pies decidieron relajarse posados sobre una vetusta mesilla.Mi cabeza se dejaba llevar por las sugerentes fotos de una revista de viajes.
Los sonidos, lejanas conversaciones de sobremesa, la película de la tarde de la televisión y algún que otro pajarillo que pasaba por allí.
Al final una relajante y típica siesta española que me puso las pilas para disfrutar de una prometedora noche.



2 comentarios:

  1. Estoy seguro de que tus pies te agradecieron esos momentos de relax. Hay que saber escuchar a la parte alta de nuestro cuerpo, pero también a las que se mueven por niveles inferiores.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo4/6/10 07:49

    sabio consejo.blue

    ResponderEliminar