Pedalear en la ciudad es:
Saludable: descarga tensiones, elimina toxinas y tonifica los músculos. Ahorra facturas del psiquiatra y economiza vendas y demás cataplasmas en los hospitales.
Saludable: descarga tensiones, elimina toxinas y tonifica los músculos. Ahorra facturas del psiquiatra y economiza vendas y demás cataplasmas en los hospitales.
Deportivo: ¿alguien se ha preguntado por qué países como Bélgica y Holanda son fuente de tantos buenos ciclistas profesionales? Hay que crear cantera e imbuirse de espíritu olímpico.
Rápido: salva todos los atascos, aprovecha todos los espacios sin volverlos intransitables para los demás, no necesita semáforos. ni guardias, ni direcciones, ni carriles, ni códigos de circulación.
Barato: no precisa matrícula, ni impuestos, ni carnet de conducir, ni gasolina, ni costosas reparaciones y revisiones.
Ecológico: no despilfarra recursos naturales, ni envenena el aire, ni hace ruido. Racionaliza el consumo de energía y petróleo y contribuye a una ciudad y a un planeta más limpio y habitable.
Educativo: percibimos de otra manera las calles, sus casas, sus barrios y la gente que las transita, y nos ayuda a comprender críticamente la ciudad, qué es y cómo funciona.
Popular: de Cuba a China, pasando por Holanda y Alemania, cuando se ha dado la oportunidad a la gente para que se mueva en bici, el éxito ha sido total. Las marchas ciclistas populares reunen a miles de personas, sin limitación de sexo o edad.
Subversivo: trastoca todos los esquemas de unas ciudades pensadas y hechas al servicio del coche, ataca los intereses de las multinacionales del automóvil y el petróleo, y también los del Estado que las ampara, y nos saca de la vorágine consumista.
Sensual: nos devuelve el gusto por el cuerpo y la vida, y tiempo libre para disfrutarlo (que no hay que emplear en trabajar para pagar las letras del coche). Convierte los engorrosos desplazamientos diarios en placenteros paseos y recupera el gusto por la relación y la comunicación entre las personas.
Solidario: hace una ciudad más humana y habitable para todos, conductores, peatones y ciclistas. Contribuye también a conservar el planeta, menos contaminado, sin «guerras del petróleo» ni diferencias entre países ricos y pobres.
y sobre todo es divertido!
ResponderEliminarTendré que probar...ahora que tengo mucho más tiempo libre...
ResponderEliminarParadógicamente, España también es fuente de buenos ciclistas profesionales, a pesar del poco respeto y apoyo que reciben los ciclistas
ResponderEliminarMe quedo con los apartados que se refieren al disfrute del cuerpo(qué gozada, qué bien lo paso!), del alma (fuera estrés, eso seguro) y lo demás por añadidura. Y me da la impresión de que cada día lo descubre más gente.
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