El post de hoy tendría que hablar de Méjica, esculturas, belleza en la calle y un bonito paseo por Poniente. Pero un instante lo cambia todo y una situación te hace ver las cosas de otra manera. A doscientos metros de la costa diviso una embarcación a la deriva. Policía, bomberos, lanchas y un despliegue tremendo. Emilio el Nacional me comenta que hay una operación de recate en marcha. Al lado de la lancha dos cuerpos flotando. En otro lugar más alejado y entre rocas, una silueta de niño aparece intermitentemente. Pasan los minutos y el rostro del niño ya no está. Un helicóptero llega y en unos segundos sube a una persona. No me lo puedo creer, lágrimas se asoman a mi rostro. El muchacho ha desaparecido, mi piel se crispa y la voz apenas me sale. Hablo con mi amigo y sigo sin comprender las cosas de la vida. Es una preciosa mañana de invierno y parece que todo se ha acabado para aquel niño. Me alejo del lugar y me dan la triste noticia de que han desaparecido dos cuerpos y que el niño...
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor