En esta ocasión hemos subido el puerto de Aralla con lluvia y de forma motorizada. Subida más cómoda pero no exenta de belleza.Nos han vueltos locos esa luz y esas increíbles tonalidades. En esta ocasión las vacas nos han observado y nos han acompañado en todo el recorrido. El ciclo continúa y ya empiezan a bajar a sus cuarteles de invierno. Somos testigos de esa lenta agonía que se produce en las zonas rurales y por eso disfrutamos e inmortalizamos con intensidad los momentos que vivimos.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor