Te dejas llevar por lo que ves y aunque mi idea era hablar de la sensibilidad y de otros asuntos, mi cámara me ha llevado a un lugar más oscuro. Esa modesta hilera de pequeñas monedas me lleva al mundo de los que viven en la cuerda floja. Es muy jodido rascarse al bolsillo y más todavía cuando el fondo está ocupado por bonitos recuerdos y falsas esperanzas. Personas que sabiamente no esperan ayudas oficiales y que están seguras de que solamente con esfuerzo personal y grandes sacrificios, podrán salir del agujero. Bonito día de jueves santo para los que comemos bien y tenemos conexión a Netflix.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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