Los días pasan, el confinamiento cada día se hace más duro y la primavera llama a la puerta con fuerza. Me despierto con el "Resistiré" de Barón rojo (muy recomendable), sigo con el "Quien nos ha robado el mes de abril" de Sabina y acabo por el "Una de dos" de Aute. La música es algo muy necesario en estos tiempos que corren.Pero cada uno busca su manera de disfrutar en estos momento de aislamiento. El sol es un buen recurso y cada uno lo encuentra en un lugar diferente. El ejercicio físico imprescindible para desterrar los ansiolíticos de nuestras vidas. Y para cultivar la mente hay mil recursos en las redes y en los libros. Lo cierto es que pasan los días, pasan las horas y las ventanas de mi barrio y las calles de la avenida son un cajón de sorpresas.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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