Se acumulan las imágenes en mi retina en este sexto día del mes de abril. Caía una lluvia fina al amanecer y la atmósfera que nos invadía me hizo acordarme del "hombre del traje gris". Bajo los paraguas se escondían muchas historias pero me quedo con la que refleja mi diario fotográfico. Papeles y bancos son mala compañía. Y si se suma la edad, el coronavirus y una economía de guerra, el resultado me sale muy triste. Pero también vi paraguas de colores alegres, carritos llenos de comida, guantes azules y muchas personas asomada a las ventanas con ganas de sonreír.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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