Llega el final de año y uno siente que va cumpliendo años y que su corazón se va ablandando por instantes. Sentado en la plaza mayor viendo el mundo pasar o desde cualquier mirador de la ciudad, solamente puede sentirse tranquilo y feliz viendo la vida pasar. Unas testaradas lágrimas recorrían mis mejillas, hace unos instantes, viendo una tierna y edificante película de niños. Pero el mismo sentimiento me recorre cuando veo a esos vecinos que plagados de problemas físicos, luchan todos los días para cruzar el semáforo en los tiempos establecidos. O los alegres emigrantes que pasan el tiempo sentados en el parque de mi barrio. O el dueño del bar que doblado por el trabajo y los años, sigue trabajando con una dignidad admirable. O el que todo lo sabe y que vende el cupón, con graves mutilaciones en su cuerpo y cara de serena resignación. O la chica del kiosco que pese a su grave enfermedad te atiende siempre con una gran sonrisa. Todos esos ejemplos que me rodean y que a diario se cruzan en mi camino hacen que entienda muy bien eso de superarse y vivir con alegría cada instante de nuestra vida.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Las Tropas del Vikingo no dan tregua ni en Navidad
ResponderEliminary por eso nos alegramos fiera
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