Ni en el mejor de mis sueños me podía imaginar que aquel sábado nos encontraríamos paisajes de una belleza tan deslumbrante. Al girar bruscamente en aquel sendero, apareció como por arte de magia, un valle inundado por un increíble mar de nubes. Nos detuvimos sin apenas hablarnos y comenzamos a hacer comentarios, disparar nuestras cámaras y disfrutar del instante. Por mi mente pasaron en aquellos instantes muchas cosas. El frenesí del momento me llevó a otros lugares en los que ni en los mejores de mis sueños, hubiese soñado con algo parecido. Como es de suponer me pasaron imagenes relacionadas con personas, con situaciones o con momentos muy especiales. Pero volviendo a la realidad y despertando de aquel sueño me encontré, con mi querida Arco iris de fresas, sentado en la terraza de la plaza Mayor de un pueblo con mucho encanto. Llenábamos solamente una mesa y nos acompañaban tres cervezas y unos humildes cafés con leche. No eramos muchos pero eramos los suficientes.Instantes de alegría y de camaradería nos hacían recordar momentos del pasado y hacer planes para el futuro.Amigos entrañables y muy especiales, yo diría que únicos. Solamente tenía ojos para mi querida Arco Iris de fresa y para los kilómetros que recorreremos en el futuro. No se puede pedir más a un momento así, solamente nos queda disfrutarlo y contarlo, contarlo y compartirlo con aquellos que nos escuchan y nos quieren. Por eso hoy quiero compartir contigo este fascinante mar de nubes en el que estoy felizmente metido.
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