¡Cómo nos gusta pedalear a esa hora de la tarde! El sol deja de golpear con fuerza, la vida se hace más fácil y los combates cotidianos llegan a su fin. Esa sensación de ser un vagabundo en busca de cobijo. Hemos llegado a la conclusión de que siempre es encuentra un sitio donde caerse muerto, o mejor rendido. Eso atardeceres te dejan momentos muy especiales. El sol filtrándose entre las montañas y los lugareños sentados en sus portales. Era el pueblo de Pajares. La cena iba en mi carrito y el catre se encontraba en la segunda planta de un local donde las mujeres jugaban al bingo. Lo que nos contó aquel militar venido de Afganistán mejor se queda para otros foros. Poco a poco nos fuimos retirando y el variopinto grupo de soñadores se quedo en otra historia más para nuestro "carrito".
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
"El sol escaqueándose entre las montañas"
ResponderEliminarSaludos
Joakin
Abrazos querido Joakin
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