Es verano y estamos en las horas centrales del día. El sol cae a plomo en mi ciudad. Nos encontramos en un cruce de caminos. Apenas hay trafico y es el momento de tomarse una siesta. No importa la raya amarilla de prohibido estacionar, ni el ruido del bar de enfrente. En su cabeza no sonará Playing with my friends. Media hora y ya estaremos listos para enfrentarnos al resto del día.
Un acto hermoso, permitirse el descanso, desde dentro hacia afuera y en cualquier lugar.
ResponderEliminarDesde otra atalaya con fondo verde, un abrazo.