Pues si que damos en el clavo. Para un día que hace bueno y tenemos comida familiar. Me levanto miro al cielo y veo un azul intenso y una luz que me indica que el tiempo ha cambiado, al menos momentaneamente. Pero mi suerte esta echada . Me toca preparar la comida familiar. Los fogones a tope desde primera hora y mi mirada fija en el marco de la ventana. ¿Me pierdo un día de bici o gano una linda comida familiar? Pues al final ni lo uno ni lo otro. Por fortuna nos libramos de la siesta , largamos a todos los comensales y pudimos dar un paseo y contemplar el espectacular sonido del bufón del camping.Un paseo que nos permitió bajar la fabada y el delicioso arroz con leche que pudimos comer entre risa y risa. Y yo me pregunto, ¿son necesarias este tipo de comidas? Y yo me respondo. ¿Quémejor lugar donde comentar todas las historias vividas?
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Esto es cruel para los que vivimos fuera, a ver quien cena ahora lo de aqui ....................
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