Creo que Nacho Vegas se equivoca. Miro al cielo y las nubes no están negras. Miro el termómetro y marca 24º. Veo la calle llena de gente. Veo camisas de manga corta, playeros y pantalones cortos.Saco mi bicicleta y lo que veo me gusta más todavía. ¡Esto parece Holanda! Cuento hasta 13 bicis esperando que el semáforo se ponga verde.Mientras ruedo por as sendas veo familias enteras en bicicleta. Niños que invaden los carriles( ¡Esta genial, los carriles son para eso!) . Parejas que van de merendero. Al llegar al rincón favorito de mi amigo Ivan, veo un grupo numeroso.Ruido por todo el lavadero y las bicicletas aparcadas a sus espaldas. Las tortillas y las empanadas sobre los manteles. Son los del barrio alto que tienen la suerte de poder rodar más de una hora sin tener que pelearse con un coche.No puedo más que sentir que algo esta cambiando en nuestro ocio de fin de semana. Seguro que la crisis nos hace ver las cosas de otra manera y seguro que algo ganamos viviendo de esta manera.
Sigo mi camino con una sonrisa de oreja a oreja hasta que mi querida arco iris de fresa dice basta. El desviador ha decidido pasar a mejor vida y el que escribe se tiene que dar la vuelta para casa. Pero como un día como este está hecho para ser feliz, no me queda otra que sentirme afortunado. Todo cuesta abajo y además mi piñón pequeño esta operativo. Bajo desde otro lavadero(Rioseco) a velocidad de tortuga sabiendo que todo va bien y que el arroz con salchichas está en el microondas esperándome.
Comentarios
Publicar un comentario