Los pocos respiros que nos da el tiempo los empleamos en hacer lo que más nos gusta. Son geniales esos momentos. Un wasap
a un par de contactos y nuestro café consiste en pasear y conversar entorno a las bicis y lo que esto conlleva. Vas encontrando amigos, se van sumando bicicletas, cada uno opina y el ultimo en llegar escucha con atención. Esta buscando una bicicleta para cumplir sueños y la parte material es importante. Hablamos de la dificultas que esto entraña, precios, materiales, componentes, recorridos de las horquillas, geometrías etc. Y lo bonito es que poco a poco se va decantando la idea original. Llega ese momento mágico. esa sensación al dar la primera pedalada
y saber que ¡YA ESTA! La he encontrado, ahora solo queda ponerse en forma y abrir tus retinas a ese nuevo mundo.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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