Echando la vista atrás me apetece recordar dos entrañables momentos vividos esta semana que se muere. Los dos vienen con dos ruedas y los dos hablan de momentos mágicos.Me siento afortunado por estar en el lugar adecuado y de saber leer lo que no se dice con palabras.
Estar al lado del niño de 4 años en un momento tan especial como son sus primeras pedaladas . Me dice el niño -José mirame me muevo en la bici dando pedales! y se aleja con cara de felicidad. Lo repite una y otra vez y veo como se hace grande, como se siente importante. Hace una y otra vez el gesto y su habilidad mejora por segundos. Gira y gira a mi alrededor. No dice nada. Se para una y otra vez para creerse que lo sabe hacer.
Hacer la primera salida al monte con un coetáneo, amigo, compañero de colegio y (en apariencia) buen tipo. Poder decidir el trazado a seguir. Busca un recorrido que le divierta, le canse en su justa
medida, le sirva para evaluar como funciona su flamante bicicleta
y además disfrute lo suficiente para
engancharse a este, nuestro modo de ver la vida.
Al final los dos momentos mágicos me hicieron ver cosas. Son esos instantes llenos de matices en los que las personas pasan a primer termino y dos ruedas y una estructura metálica se convierten en otra cosa. Risas con el cincuentón y abrazos con el niño. Palabras con el grande y miradas con el pequeño.Proyectos con mi amigo y esperanzas con mi alumno. Colores para el que se inicia en la vida y distintos tonos de un gris clásico para el hombre de los gemelos potentes. Chupachups para el peque y cerveza para nosotros. Y como no podía ser de otra manera la historia para ti que estas siempre detrás de la pantalla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario