Una simple imagen guardada en mi movil que esconde unas cuantas historias. Atardecer y luna llenan el cielo. Personajes que en la fotografía parecen insignificantes y que con la luz del atardecer eran grandes. El fotógrafo con la típica pareja de novios que ultimanente invaden nuestros atardeceres. La chica que camina descalza por la húmeda arena. La pareja de galgos abandonados con sus respectivos dueños.Los sintecho que bajan a adecentarse con sus aliada la oscuridad. Los del baño diario caiga quien caiga. Y nosotros, los de las bicis, que cerramos el día con nuestro dulce y tranquilo pedalear.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Estupenda forma de disfrutar! M.C.
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