Toca cambio de vestuario. La luz es diferente, la temperatura ha bajado unos grados, los pasntalones cortos ya no son tan comodos y el rostro sufre otro tipo de inclemencias. Viajaremos más abrigados y dispararemos nuestra camara con más rapidez. Disfrutaremos de otra luz y nuestros ojos apreciaran la melancolia de cada momento. Matices que nos hacen darnos cuenta del paso del tiempo y de otras muchas cosas.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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