Al atardecer nos acercábamos al embalse de Valdemurio. Sería la imagen del día. En el cielo las nubes amenazaban tormenta. En nuestras piernas pocos kilómetros pero muy bien hechos. Cuando mi compañero se paseaba por el puente, ya deseaba enseñarte esta imagen. Luego vendría Aciera, Barzana y al día siguiente el Parque Natural de Las Ubiñas y la Mesa. Pero el hilo conductor de todo el fin de semana sería la tranquilidad y el sentimiento Zen de mi querida bicicleta y la de mi compañero. Sin muchas pretensiones, sin muchos desniveles pero al final ha resultado un viaje precioso. El color de los hayedos nos ha llegado al corazón y como lo tenemos muy tranquilo hemos dejado que sus colores inundasen hasta lo más profundo.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Sentidos y zen, zentir la vida, palpitar con lo bello. Abrazos desde el rio
ResponderEliminarEl que escribe se siente afortunado de llevar al lado a alguien con tanta sensibilidad y buen ojo, es una foto de revista de viajes. Gracias.
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