Si que importa que llueva . A esas horas de la noche empezó a clarear. La lluvia dio paso a una noche esplendorosa. Ni frió, ni calor y el viento en calma como mi conciencia.Solo había que dejar que el bocadillo de calamares reposara en el estomago y que aquel intenso olor a canela invadiera el cuerpo. En esos momentos y con las brujas a nuestro lado haciendo los rituales reiki sentíamos la tranquilidad y la emoción del momento. No había lugar para las estridencias, seguíamos buscando la armonía para poder volver a casa y contártelo a ti que tanto me escuchas.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

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