Toda una suerte haber podido ver en tu compañía esta cruda y descarnada exposición de un gran fotoperiodista. Miles de muertos en un centenar de imagenes. Horrores que vemos y otros que imaginamos. Silencio absoluto en un espacio grandioso. Un rayo de esperanza en la imagen que te posteo y un gran tipo rodeado de lugareños.
Y al final ese rayo de esperanza junto a ese llanto que sentimos al ver al chico de kosovo. Pese a su rostro marcado por las minas anti personales rehaciendo la vida junto a su novia. Como siempre es nuestro corazón el que salva las situaciones y pone la sal a la vida. Y como siempre seguimos sintiéndonos afortunados al dejar fluir nuestros sentimientos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario