Volvemos a esas montañas. Otra vez a nuestros picos. La magia que los envuelve toda para nosotros. Nada es igual allí. Ni los desniveles, ni los senderos, ni las piedras. Todo se magnifica en este escenario. Por eso los 3000 de desnivel quedaran en otra cosa y tendremos la suerte de vivir otro día irrepetible. El equipo como siempre de lujo y eso que todavía no se muy bien quienes somos.
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