Siempre me gustaron las historias de niños malos. Siempre me gusto mirar como los malos. Me sigue gustando escucharlos y ver su versión de las cosas. Y como hay malos por todas partes pues tengo mucho que aprender de ellos. (y no voy de coña). Por eso hoy te posteo esta imagen. Fue hacerla y salir huyendo. Huyendo de los buenos, por supuesto. Pero en ocasiones las cosas no son lo que parecen y yo me encontraba en un lugar difícil. Un lugar al que no podre volver y al que no podre llevar al hombre del traje gris. Y eso es lo que menos me mola de la historia, porque hombres como el del traje gris disfrutan viendo lugares especiales.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.

Comentarios
Publicar un comentario