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Stop

 

Haciendo una parada para analizar estos trepidantes dos últimos meses y tratando de buscar lo mejor de lo mejor, he de quedarme con ese fin de jornada cuando te sientas a una mesa y rebobinas imágenes, conversaciones y sensaciones del día que se acaba. El cansancio físico te da otra perspectiva de las cosas y te hace ver con  el corazón. Lo esencial flota y se hace presente. En este momento me vienen a la mente muchos de esos instantes: La cena de Trevelez que no hacia presagiar algo tan bonito pero que nos ofreció unos frutos del paraíso. El atardecer en el cortijo Lorenzo que nos lleno de sabores andaluces. La tortilla de patata del apartamento de Utrecht y las doradas que le siguieron. La lata de mejillones y la posterior de sardines,  rodeado de montañas con un delirante color de hasta luego. El filete de ternera sintiendo los abrazos de la selección después del precioso gol de tacón. Los deliciosos mejillones en vinagreta en aquel camping rodeado de gente "importante". La penosa pizza de la competencia, mala, mala , mala, pero rodeada de poesía por todas sus aristas( jajaja).Los sandwichs bañados en aquella cerveza encharcada de casera, pero con la música celestial del mar y el silencio del que sabe que está pasando algo importante. O aquella cena en el restaurante griego en el que la espera por abrazar a mi querida costilla hizo del momento una eternidad.
Pero mirando con el corazón no veo los restos de comida sobre los platos, lo que veo son pedacitos de amor, migas de conversación, cascaras de amabilidad, vasos con ilusión en sus bordes, pieles de manzana de esperanza, posos de café de ternura y servilletas sucias de camaradería. Y eso en todas y cada una de las 60 cenas de los dos meses de mis deseadas vacaciones

Comentarios

  1. Anónimo3/9/13 23:57

    Ha sido un placer haber compartido contigo unas cuantas veladas de estas que dices inolvidables. Tu haces que sean asi, no lo olvides camarada.

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  2. Anónimo8/9/13 16:13

    En algunas culturas, compartir mesa y comida va mucho mas allá de solo comer acompañado. Son momentos que cruzan barreras tangibles y sellan muchas buenas relaciones.
    Charlynos.

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