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Hace una semana.

Hace una semana que el conductor de la linea 6 de EMTUSA en un momento de enajenación mental, hacia un giro brusco hacia la derecha y sin más preguntas me sacaba de mi carril y me hacia comprender que lo de recorrer la ciudad en bicicleta, en ocasiones puede ser cosa de vida o muerte. Por supuesto que le he puesto una denuncia y que espero que su temeraria acción tenga por lo menos una amonestación o que se yo... Pero una semana después y con la calma de los siete días pasados he podido comprobar que son más los buenos que los malos. Que generalmente los conductores de autobús respetan la distancia de seguridad. Que aunque somos un estorbo para ellos, se lo toman con resignación y respetan nuestra velocidad. En la mayoría de los casos al ciclista no se le ve y en consecuencia no se le tiene en cuenta. La ciudad y la ciudadania no esta preparada para encontrarse un pelotón de ciclistas por las calles o por las carreteras comarcales. Cuando algún amigo/a inexperto me dice que va a empezar a ir al trabajo en bicicleta me echo a temblar y le aconsejo que tenga mucho cuidado y que estudie muy bien el recorrido y busque la ruta menos peligrosa y con menor trafico. Veo por las mañanas que el número de bicis que nos llevan al trabajo va aumentando. Que hasta en los juzgados entra algún funcionario con la bicicleta a la oficina. Me acuerdo ahora de la chica del triciclo de motor que atraviesa todos los días Los Pericones con más miedo que vergüenza pero que va feliz y veo que esto está cambiando y que la única solución es llenarlo todo de vehículos de dos ruedas y tener un comportamiento lo más cívico posible. Si lo que buscamos es armonía hagamoslo desde la armonía y los buenos ejemplos. P.D. He de reconocer que al conductor del autobús le dije algunas cosas que mejor me las hubiese guardado pero en mi descargó he de decir que pensaba en la chica, en el joven, en el adolescente o en las parejas que placidamente deciden pasar el viernes por la tarde, paseando por la citi.

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