miércoles, 4 de septiembre de 2013

En el sillín de atras

Somos afortunados los que poseemos un tándem y tenemos con quien compartir ese par de sillínes. Encontrar ese "fogonero" que atice la caldera para que todo vaya adelante. Pero lo verdaderamente difícil es encontrar ese punto de equilibrio. Ese punto en el que sin palabras y sin saber como, hay una compenetración entre capitán y fogonero, que hace que la bicicleta se convierta en una unidad. Los giros, las frenadas y la forma de negociar la trazada se hacen fáciles. Sientes que solamente hay un pedalear y la bicicleta es mucho más poderosa cuando sumas ambas fuerzas. Una sensación muy especial que solamente podrás tener en este tipo de velocípedos. Una sensación que solo podrás tener cuando confías ciegamente  en tu compañero y tu compañero siente lo mismo hacia ti.

4 comentarios:

  1. Vikingo de Cimavilla4/9/13 08:18

    A ver cuando me invitas a probar esa dualidad.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo4/9/13 16:37

    Eso esté hecho. Buscamos fecha este otoño.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo8/9/13 16:05

    Con el vikingo de cimavilla vas a tener nuevas experiencias, notaras el tirón del Turbo..
    Charlynos.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo9/9/13 22:17

    eso esta asegurado.Es potencia controlada.

    ResponderEliminar