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El tiempo se fue, la canción terminó...





Todo menos un día monótono fue el sábado pasado. El espectáculo de la vuelta ciclista nos volvió a brindar miles de imágenes. Dando vuelta a uno de los pedazos de tierra más impresionantes de nuestra región. El tic.tac del reloj funcionado para un pedazo de valientes que decidían la carrera en nuestras montañas. Nadie llego tarde la disparo de salida, desde las primeras horas de la mañana y con la carretera cortada ya quedaban pocos sitios en la cueña. Cientos de ciclistas aficionados girando velozmente para de nuevo elevarse al olimpo del ciclismo. Nosotros en ese teatro viviendo miles de historias. Cientos de bicicletas cada una con unos kilómetros diferentes en sus ruedas. Todos con una adoración por ellas. Aficionados venidos de muy lejos. La pareja de Australianos que compartió café y tren con nosotros y que ya llevaban tres Anglirus. El abuelo que venía con toda su familia desde Tarragona un año a los lagos y otro al Angliru y al que despertamos de su siesta. El antiguo alumno convertido en socorrista. El amigo Ramón de btt Pelayo que está en todos los puertos míticos. Otra vez el del monociclo. Un triciclo subiendo la Cueña. El grupo de orientales con su super equipación. El de la pata de cerdo incrustada en su cuadro. Mi amigo Carlos y el novato de Popi en la larga espera. El que a todas las motos invitaba a sacar rodilla en la curva. Unos cuantos pasados de alcohol que no hicieron otra cosa que tocar las pelotas y muchas historias más...
Pero igual que la canción el tiempo de este post se va con la música de Pink Floyd y para mañana  dejaremos la magia de subir en bicicleta hasta la cima en un día tan señalado.

Comentarios

  1. que chulada. me encantaria ver una etapa de la Vuelta alli mismo.que afortunado eres de tenerlo tan cerca...

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  2. cierto, cierto. Para próximos años podemos pensar en una invitación con cena en mi cuidad. Estaríais invitados

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