Disfrutad de esta maravillosa vida juntos. Apreciad el mundo que es ¡simplemente esto! No existe nada más. Apreciad vuestra vida como el tesoro más valioso y cuidad bien de ella.
Quién dice que el otoño es una estación triste. Cuando paseas y miras al suelo te puedes encontrar un universo de colores y una gama de tonalidades que invitan a celebar una gran fiesta.Fiesta como la que me di yo, paseando en compañia del rio blanco y refulgente como la aurora. Un precioso paseo que me sirvio para respirar, llenarme de luz de otoño, sentir el agradable sonido del agua precipitandose sobre las piedras, recibir la dulce caricia del viento. y todo con mucha, mucha calma. En ocasiones dejar la bicicleta aparcada y seguir el camino a pie , te hace ver otras cosas, te hace mantener otras conversaciones y reirte de otra manera diferente..
BAJO LA ATENTA MIRADA DE LOS DIOSES MARCANDO RITMOS Y HACIENDO MÚSICA CON LO PUESTO, BUENO CON LO PUESTO Y CON LO QUITADO. VARIAS HISTORIAS HE CONTADO DE ESTE PERSONAJE QUE SE PASEA EN BICICLETA POR LA CIUDAD Y HACE MÚSICA EN LOS LUGARES CON MÁS ENERGÍA , DE LA URBE.
Energía positiva que nos vendrá bien para afrontar otro DURO fin de semana. Subiremos montañas y exploraremos nuevos lugares con toda seguridad, pero sobre todo iremos creciendo hasta hacernos GIGANTES.
Por estos lares llamamos repechín a una cuesta poco pronunciada y fácil de culminar con el ppedazo de bicicletas que solemos llevar. Pero "sentimentalmente" para mi un repechín es otra cosa. Es el miembro de un grupo ciclista, capitaneado por un gran sinvergüenza con ganas de romperse las piernas en cada salida. Suele salir al alba como los raposos y siempre va en grupo. Orgulloso de los colores de su maillote, con gran sentido de pertenencia al grupo. No le falta buen humor y cuando se sube a la bicicleta sabe pedalear como los de verdad.
Lo cierto es que las veces que compartimos caminos llego a casa con un buen rollo mental y con la sensación de que ellos tienen algo de culpa. Se han hecho un hueco en los clubs de btt de mi ciudad y están por todas partes, hacen rutas de gran calado, son bien acogidos en cualquier sitio y saben pasárselo bien cuando se bajan de la trotona. Da gusto encontrarse con ellos
A esa hora en la que pasean las personas buenas, cuando la luz del día baja su intensidad y la luz de las farolas te sorprende al encenderse, yo me encontraba allí. Uno de los rincones más tranquilos de mi ciudad. Ni brisa, ni frió, ni calor. La tarde perfecta para enseñar mis rincones preferidos a un recién llegado. Me encuentro con el gran Gil que pasea por el Cerro todos los domingos. Los mismos metros, la misma dirección y quien sabe que pensamientos. Por desgracia su cabeza no funciona tan bien como su sonrisa.
Un paseo tranquilo que me lleva a ver a Mikel en la pista de skate. El mejor malabarista de la bicicleta que encontramos en la ciudad.Y como siempre pasteleando con alguna chica.Y luego la tranquilidad del mar, las escaleras desiertas y el silencio de una naturaleza salvaje en pleno corazón del barrio alto.
La delicia de poder compartir el lugar y el momento con tu acompañante.Para que hablar si el lugar lo dice todo. Mi cámara se dispara porque estamos en el lugar que queremos y en el menor momento del día. Nos llega el rico olor de alguna sustancia prohibida. Olor que encontraremos por todo el barrio. Y hablado de olores, el del café que nos tomamos en una curiosa plaza inundada de fixed y bicilovers veinte añeros. Bicis apiñadas en las escasas farolas que se encuentran en la plaza del Atocha. Para no perder la costumbre encuentro a una buena compañera, un cielo de mujer que sonríe frente al amigo de siempre.
Luego se rompera esa tranquilidad al cruzar el mitico Escocia y adentrarnos en la cuidad moderna. Comentarios de alabanza del forastero, pero el que escribe ya sabía que ese paseo significaria un flechazo inmediato con nuestro querido Gijón. Seguro que repetiremos paseo.
Para mi es una leyenda. He oído hablar mi veces de sus idas y venidas a Italia. Me comentaban que solía hacer un viaje al año a Italia y que se compraba una bicicleta con la que volvía a Girón. Según parece volvía haciendo lo que más le gustaba, rodando por las carreteras de aquella época y con apenas lo puesto. Siempre me pareció que en los años 70 hacer este tipo de cosas era sinónimo de aventura de las gordas.
El pasado viernes puede ver la bicicleta nº13 que trajo este apasionado ciclista de Italia. Es una preciosa Masi. Tope de gama de la época y fantásticamente conservada. Todita hecha artesanalmente y con unos detalles de escandalo. Su octogenario propietario la lleva con gran orgullo y no dejó ni que la tirásemos una instantánea, por eso de que Internet es un peligro.
Ser la Nº 13 le supuso un gran honor y algún que otro problemilla, como era de esperar. Estuvo requisada por la autoridad acusada del delito de contrabando. Solamente la intervención de un ilustre de la bicicleta, El Tarangu, la libró de quedarse en un almacén de la autoridad portuaria por los siglos de los siglos
Según me contaron el héroe de esta historia fue un buen amigo del famoso ciclista antes mencionado y uno de los mejores tipos que vivía encima de una bicicleta.
El propietario de tan insigne velocípedo tampoco se queda atrás. Con 82 años y por lo peligroso que es circular por las carreteras actuales, está pensando sacar su viejo rodillo para ejercitar su deporte favorito, este inviernos que se nos acerca. Como te puedes suponer la Masi no es su única bicicleta, pero si que es su joya de la corona. La próxima ves que me lo encuentre tratare de robarle una imagen y averiguar algo más de su gran tesoro. Ver su cara mientra cuenta historias es todo un placer.
El padre y el niño con sus bicis y en la imagen falta la mamá, que estaba un poco rezagada, pero que pedaleaba con la misma alegría de los demás.
Cuando veo el estilo de estas personas no dejo de suponer lo que puede estar pensando ese niño. Del cúmulo de sensaciones que llegaran a sus terminaciones nerviosas y de lo bien que se tiene que sentir, sentado en ese carrito sin sudor y sin esfuerzo. Recibir el aire en su rostro sin tener problemas de trabajo, de estudio o económicos. ¡Que aproveche, que pronto se le acabará el chollo!
Imágenes que hace muy poco llenaban mis momentos y hoy todo ha cambiado. Las bicicletas y sus dueños ya no están aquí, pero afortunadamente nos queda el testimonio y la certeza de que se volverán a repetir
No soporto llegar al curro mojado, pasarme todo el día empapado. Tener los zapatos húmedos y los pantalones pesandote una tonelada.
Sin embargo me encanta, en mi día libre jugar con los charcos y contemplar las luces y las sombras que se generan a mi paso. Lo de la bolsa que llevo en mi plegable dará para otro post.
Toca cambio de vestuario. La luz es diferente, la temperatura ha bajado unos grados, los pasntalones cortos ya no son tan comodos y el rostro sufre otro tipo de inclemencias. Viajaremos más abrigados y dispararemos nuestra camara con más rapidez. Disfrutaremos de otra luz y nuestros ojos apreciaran la melancolia de cada momento. Matices que nos hacen darnos cuenta del paso del tiempo y de otras muchas cosas.
Mientras me tomo un té negro “Sueños de invierno” (muy apropiado para el temporal que estamos pasando),reviso las fotografiás que te posteo de mi nuevo sillín. Siempre he creído que llevar el culo bien pertrechado es una buena costumbre, y en los tiempos que corren más. Lo cierto es que me he pasado el fin de semana buscando la posición más ergonómica para mi culo y mis piernas. Tengo un pequeño dolor en mis posaderas que me hace suponer que todavía no he encontrado su lugar. Me han dicho que domar este tipo de sillines no es fácil y que durante un tiempo no me encontrare muy cómodo en mi fixed. Pero la sensación de abrir la bonita caja y encontrar en el fondo este precioso sillín, su olor a cuero y el delicado tacto hicieron que en cinco minutos estaba colocado en mi bicicleta y dispuesto a hacer una sencilla sesión de fotos.
Te puedo asegurar que entre foto y foto tuve la ocasión de encontrarme con un buen puñado de bicilovers,triatletas en plena competición, vikingos de cimadevilla, bomberos con energía atómica en sus venas, vividores pre jubilados del ladrillo con cara de felicidad y algún mecánico de bicicletas que pasea a una velocidad totalmente inadecuada por los carriles bici de mi ciudad. Al final dos horas y media para dos kilómetros y medio, más o menos.
Lo bueno de un regalo de este estilo es que siempre recuerdas al que telo hizo. Primero porque te pasas una gran temporada con dolor de culo, segundo por que con el paso del tiempo será tu gran aliado y tercero por que el que te hace un regalo así, te conoce muy bien y te hace un regalo para toda la vida.
Me levante con gana de solucionar dos incognitas. Primero,¿ mi ciclo podría pasar de seis horas de pedaleo?. Segundo¿ sería capaz de pasarme todo un día sin sacar de la mochila el telefono movil? Pues bien al final del día podria contestar que si a las dos preguntas. Cierto es que me resultó más dificil la segunda.
Tenía muchas ganas de retorcer a mi querida Arco Iris de fresa. Ya por semana nos habiamos metido unos buenos repechinos, pero lo de hacer algo de resistencia me apetecia un montón. En mi cabeza mis pensamientos, en mi mochila la camara de fotos y en mis piernas ganas de sentirse impotantes.Sería una ruta bonita y facil y lo de pasar de seis horas marcaría mi ritmo. Sería una ruta para hacer con tranquilidad, sin prisa pero sin pausa. Curioso es saber que te encontraras con mil historias y mejor todavía es dejar que vayan pasando delante de ti. Puede parecer mucho tiempo pero las horas se pasan con rapidez cuando tu cuerpo esta enganchado al sillin. Al final disfrutamos de un precioso día de otoño y así lo demuestra el color de mi piel. Los mismos lugares al amanecer y al atardecer. El queso, la cecina y el jamón en unas dunas que ya no existen. El subir por aquel camino que se te resistia. La facilidad con que tomamos aquella trialera. Los rumanos de pesca. La productora que rodaba una pelicula. El helado de HH y un par de anecdotas que me da verguenza contar.
Mi movil en el fondo de la mochila. Fue duro, casi me rindo en el momento de la comida pero al final se quedó en su funda durante todo el domingo.
Si que resulto una verdadera microaventura .
Una simple imagen guardada en mi movil que esconde unas cuantas historias. Atardecer y luna llenan el cielo. Personajes que en la fotografía parecen insignificantes y que con la luz del atardecer eran grandes. El fotógrafo con la típica pareja de novios que ultimanente invaden nuestros atardeceres. La chica que camina descalza por la húmeda arena. La pareja de galgos abandonados con sus respectivos dueños.Los sintecho que bajan a adecentarse con sus aliada la oscuridad. Los del baño diario caiga quien caiga. Y nosotros, los de las bicis, que cerramos el día con nuestro dulce y tranquilo pedalear.
En esto del ciclismo lo del mestizaje es algo normal. En las salidas de fin de semana es frecuente que nos infiltremos en grupos a los que somos ajenos. Cada grupo tiene sus horarios y sus lugares de quedada. Lo de las rutas y su duración también es un elemento que nos diferencia. Es muy habitual es que la pertenencia al grupo se demuestre con un determinado tipo de indumentaria.Vestimenta con colores y dibujos que solamente los llevan tus compañeros de rutas.
Este fin de semana, junto a un buen amigo, nos unimos a un grupo bastante eclíptico. Más de un pro, carreteros que en esta época del año se empiezan a relajar, un viajero de largo recorrido, un par de tipos con unas piernas que metían miedo y el que os cuanta la historia.
Lo que se habló en el hoyo 18 fue hacer una salida tranquila y entre risas. Y lo que sucedió fue todo lo contrario. Los primeros kilómetros fuimos a un ritmo elevado. Las primeras cuestas hicieron que mi respiración y mis pulsaciones subieron rapidisimanente. ¡Bendito pinchazo! Paramos para reparar y eso me da tiempo de recuperar. A toda prisa saco mi teléfono para hacer una foto y volvemos a acelerar el pedaleo. Me llevan a gancho la primera mitad del día. Me limito a respirar y a seguir al grupo. Voy a ganchu. Encontramos a tres amigos y eso nos ralentiza la marcha. Siempre encuentras conocidos haciendo los circuitos típicos.
Al final las aguas vuelven a su cauce y lo dicho se convierte en lo hecho. La vuelta se hace tranquila. Vamos emparejándonos y conversando sobre lo que nos une. Se levanta la voz y nos reímos todos. Proponemos o comentamos las próximas rutas y las fechas de las marchas organizadas de los meses venideros. Hablamos de nuestras bicicletas y de sus cualidades. Seguimos discutiendo sobre la 26 o 29 pulgadas de nuestras trotonas etc.
Ultimamente lo de las fotos y las bicis esta tomando un auge que al que escribe le encanta. Cámaras de fotos y bicicletas se están haciendo amigos. Encuentro infinidad de chicos jóvenes con sus cámaras. En las pistas, en el velódromo, en los caminos, en las montañas.
Pues ya sabéis. ¡Cuidado con lo que hacéis en vuestras bicis! Todo queda retratado.