martes, 27 de diciembre de 2011

I'm a living sunset. Lightning in my bones





Mis huesos aun doloridos si que brillaron con la puesta de sol (jajaj, eso dice Ben Herper). Lo cierto es que mi ligera bicicleta de piñón fijo me dio una tarde excepcional, aunque he de reconocer que llevo tantas tardes excepcionales que temo no saber disfrutarlas como tales.

Excepcional es estar en paz con uno mismo, excepcional es ser el dueño de tus sueños, excepcional es estar rodeado de personas cariñosas, excepcional es ser Papa Noél para unos pocos, excepcional es disfrutar de los delirios que te dan las altas temperaturas corporales, excepcional es poder contemplar el oleaje del cantábrico un día si y el otro también, excepcional es rodar y saber que hay un tesoro al final del camino.

Supongo que será una enfermedad y se estará convirtiendo en algo crónico, pero el subirme a mi bicicleta de piñón fijo, rodar sin un rumbo claro, por el asfalto llano de mi ciudad, me hace llegar a lugares insospechados. Ese rodar suave y alegre que dan los finisimos tubulares y la ligereza de la bicicleta son culpables de que mi mente se relaje y... ( ¡ creo que los licores de estás fiestas me han dejado tocado!) pero como dice la canción "Tienes derecho a tus propios sueños y que no te sean negados"




No hay comentarios:

Publicar un comentario