
No era un mal día para tomarse un buen baño de barro. Lo cierto es que el barro de Pedreu, Las Vegas y del concejo de Yernes y Tameza le sentó muy bien a todo mi cuerpo. Hoy mis pies son más suaves, mis carnes me recuerdan en forma de hematoma que en ocasiones el barro es como la mantequilla y en general mi cuerpo dolorido se reconforta de lo acontecido la mañana del jueves. He de reconocer que me sentí como esos burritos que disfrutan revolcandose en los prados y que hacía mucho tiempo que no encontraba un terreno que molestase tanto a mi Linda Pulgosa.Pero mi corazón estaba alegre, los vientos me eran favorables y de eso ya me había dado cuenta incluso antes de que amaneciese. Pero ayer quería seguir el tratamiento completo y eso pasaba por añadir agua a mi cuerpo. Una llamada muy oportuna llenó de flores mi cabeza y mas tarde me recuerda que la felicidad completa pasa por pegarme un SPA reparador. Aunque la compañía no era la deseada, se portó y estuvo más que a la altura. Siempre me gustaron las personas con las uñas arregladas y este era el caso. Unas risas, un ojo de cristal , sueños compartidos y una penosa confusión hicieron de la salud por agua un broche perfecto a un maravilloso día de final de otoño.
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