En una preciosa y gris mañana de domingo, el Marque me llevo durante 40 km por los bellos caminos de los concejos de Sariego y Nava. Pedaleamos por los senderos que antaño recorría con sus aguerridos caballos. Caminos estrechos y muy rotos, muy poco transitados y que serpenteaban frondosos bosques. Abedules, robles americanos y pinos fueron nuestros compañeros durante cinco luminosas horas.
Los sonidos de los abejarucos y las oropéndolas fueron un regalo para nuestros oídos. El nido de azor, un secreto que tendré que guardar y el corretear de los corzos, la nota graciosa de la mañana.
El Marque es un experto cetreros, un gran conocedor de mundo de los equinos, pero cuando se trata de pasear sobre un artefacto con dos ruedas, su rendimiento baja mucho. Le vi arrastrarse por los durísimos repechos de hormigon y le vi golpearse, con mucho estilo, en un rápido y fácil descenso por una pista ancha de grijo. Solamente espero que haya disfrutado, tanto como yo, del paseo y que no se desanime por su escasa condición física. Se que con un poco de entrenamiento puede acompañarnos a cualquier parte.
Bonita zona, y seguro que además el Marqués fue un buen guía. Está resultando una "mina" el amigo del viento. Saludos.
ResponderEliminarQue no se preocupe con el fondo físico que para eso estamos nosotros y el tiempo y una caña (o mahou a mitad de mañana).
ResponderEliminar