Siempre he presumido de hacer buenas digestiones y de tener un estomago agradecido y que funciona como un reloj.
Una de las situaciones que más me desagrada es tener que pedalear y llevar el estomago suelto, muy suelto.Eso de tener que bajar con rapidez de la bicicleta y esconderte detrás del primer árbol a evacuar, es una verdadera molestia. Si vas en grupo y los haces detenerse cada 5 km para echar todo lo malo que llevas dentro, todavía es peor. Los chistes y las risas que se pasan a tu costa, suelen escucharse al otro lado del bosque. Y para que hablar de la sensación de flojera que invade tu cuerpo. Parece que tus piernas son de chicle y cualquier cuestecita te parece una montaña gigante.
Otra historia es si no llevas a mano nada para limpiarte.Los helechos, las hojas y la hierba suelen ser tus aliados. Y que me contáis del momento de llegar a casa con un intenso dolor de culo y la sensación de alivio que tienes cuando te quitas el culotte y te sientas en tu wc. Tampoco tiene desperdicio lo de darle la vuelta al culotte y meterlo en la lavadora.
Vaya! por fín conozco a Iván Ferreiro...,últimamente todo el mundo me habla de él..
ResponderEliminarLa canción muy chula, aunque no se si es la adecuada para hablar de escapadas evacuacionales ja ja ja.
jolin este post es de lo más escatológico, Jose.
ResponderEliminarComo la vida misma, una de profundidad y otra de cotidianeidad.