No suele molestarme esa serie de inconvenientes. Si me decido a salir a la montaña me suelo aguantar con lo que me toque. Procuro cuidar la mecánica de mi bicicleta y adecuar la conducción a lo que se presenta en el camino. He visto muchas roturas de pastillas, cambios, frenos etc. por querer hacer lo que realmente no se puede.
El sábado tuve la fortuna de disfrutar, por unos momentos, de la compañía de unas muchachas con bastantes neuronas circulando por sus cabezas. Disfruto viendo como se plantean las salidas a la montaña. Van tranquilas, bajan sobre seguro, suben despacito, van hablando, son las más solicitadas del pelotón y siempre llegan a la meta sin lesiones importantes.
Los chicos solemos salir de otra manera, corremos más, bajamos más rápido y subimos a todo lo que da nuestro corazón. Al final tenemos más problemas físicos y mecánicos.
De cualquier manera, gracias al barro y a la lluvia, te puedo postear bonitas imagenes y el chico de la tienda de bicis se gana unos euros con las averías de nuestras monturas.
Lo importante no es como se haga el trayecto...sino tener la capacidad de disfrutarlo y de hacerlo..
ResponderEliminarlas chicas somos más prudentes..o mas miedosas!
ResponderEliminarDe perdidos, al río.
ResponderEliminar¿Había charcos el sábado?Yo pensé que eran lagos.
ResponderEliminarY lo bien que sienta el barro para la piel...
ResponderEliminarAgua, tierra, aire. De los cuatro elementos solo te falta uno, el fuego ¿o tampoco?
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