Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
Como único objetivo, dejar testimonio de lo que suena a nuestro alrededor
Si supieran lo felices que somos sobre nuestras bicis nos impondrían impuesto de lujo.
ResponderEliminarNO DES IDEAS
ResponderEliminar¡¡¡¡Qué paisajes tan chulos!!!! Contigo "al fin del mundo" con bici y a pie. Besos!
ResponderEliminarhay veces que te vuelves loco para encontrar el camino..pero eso forma parte del encanto de la bici.
ResponderEliminarEfectivamente, una imagen val más que mil palabras. Esti post de más de 9000 palabras quedote preciosu.
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