Ya habíamos hecho otra bajada delicada, pero en aquella ocasión la solidaridad de mis compañeros había hecho muy fácil el desenlace.
Ahora estábamos solos mi bicicleta y yo. La única ayuda para llegar a la galería inferior, una cuerda que nos dejaba a unos metros de una escalera metálica húmeda y rebaladiza, que no nos lo quería poner fácil.
Veía descender a mis compañeros, desde arriba tratábamos de ayudarles iluminando las zonas más complicadas y haciendo alguna broma. Me moría de ganas por empezar a bajar.La sensación de tener que hacerlo yo todo, de tener que hacerlo con cuidado, de tener que bajar con delicadeza a Dichewemy me ponían muy guay. Los minutos me pasaron como segundos, la situación siempre estuvo controlada y no tuve nunca la sensación de estar corriendo un gran riesgo.
Estos momentos fueron los mas espectaculares del día, pero deseo que te quedes con lo que te he contado en otros post. La bajada simplemente fue situación en la que el valor y la confianza en uno mismo se ponen a prueba. Cualquiera con ganas y un poco de adrenalina puede hacerlo. Allí no había nadie con capa y calzoncillos, todos eramos individuos normales con una condición física aceptable. Lo único que se necesita es ganas de vivir situaciones diferentes en buena compañía.
Bajar con delicadeza a los más profundo de una cueva, pone en su sitio a cualquiera.
ResponderEliminarCapas no he visto, pero imagino que calzoncillos llevaríais todos no?? ja ja ja..
Buena experiencia.
Esa bajada nos aportó unos minutos para encontrarnos a nosotros mismos, no había ninguna otra preocupación que encontarar un apoyo an la pared, agarrar fuerte la cuerda, apartar el pedal de la bici clavado en la espalda, la tubería sodomizadora... y las voces de ánimo de los compañeros que sonaban como en "off", rebotando por el túnel.
ResponderEliminarAh, en realidad, los ciclistas, como los escoceses, no solemos llevar calzoncillos (solo cuando llevamos calzones de ciclista, no vaya nadie a pensar mal).
Fue la leche,.... va a tener razón mi mujer.... estoy como una cabra...
ResponderEliminarme repito, ole vuestros wevazos
ResponderEliminarGracias por la aclaración Correcaminos.., no tenía conocimiento de esa circunstancia, pero ahora que lo pienso..tiene lógica, o eso o que todos llevabais tanga ja ja ja...
ResponderEliminarImpresionante. Unos valientes. No me cuesta maginar todo eso sin la luz del flash...el eco de las voces, de los sonidos, la oscuridad, el equilibrio precario,la humedad ¿No había otro sitio para enfriar las cervezas?, ha tenido que ser toda una experiencia.
ResponderEliminarEl bajar por la famosa cuerda azul nos puso a todos a prueba. Dudé en momentos puntuales de usar hasta los dientes para un plus de agarre, pero lo bueno fue cuando llego abajo y se me atasca la bici entre las paredes y ni para atrás ni para alante. No obstante todo muy guay. La tubería en paralelo con la cuerda era la única que podía albergar malas intenciones.
ResponderEliminarRecuerdo, no obstante, un momento al apagar la luces para ver la luz del pozo por dentro que alguien se quejó por algo...no recuerdo.