Ir al contenido principal

Los momentos más delicados.


En aquellos momentos solamente tenia dos preocupaciones, la primera era saber si a mi querida Dichewemy le sentaría bien aquel desplome de 50mts , la segunda era que aquella maldita tubería no se me clavase en el trasero. El desplome era completamente vertical pero las imagenes no dan una idea exacta de lo que había.Desde arriba se podía ver en el fondo una escalera tumbada y cubierta de agua. La tubería estaba allí para incordiar, a unos diez metros de profundidad y a la altura de los gemelos o un poco más arriba.
Ya habíamos hecho otra bajada delicada, pero en aquella ocasión la solidaridad de mis compañeros había hecho muy fácil el desenlace.
Ahora estábamos solos mi bicicleta y yo. La única ayuda para llegar a la galería inferior, una cuerda que nos dejaba a unos metros de una escalera metálica húmeda y rebaladiza, que no nos lo quería poner fácil.
Veía descender a mis compañeros, desde arriba tratábamos de ayudarles iluminando las zonas más complicadas y haciendo alguna broma. Me moría de ganas por empezar a bajar.La sensación de tener que hacerlo yo todo, de tener que hacerlo con cuidado, de tener que bajar con delicadeza a Dichewemy me ponían muy guay. Los minutos me pasaron como segundos, la situación siempre estuvo controlada y no tuve nunca la sensación de estar corriendo un gran riesgo.
Estos momentos fueron los mas espectaculares del día, pero deseo que te quedes con lo que te he contado en otros post. La bajada simplemente fue situación en la que el valor y la confianza en uno mismo se ponen a prueba. Cualquiera con ganas y un poco de adrenalina puede hacerlo. Allí no había nadie con capa y calzoncillos, todos eramos individuos normales con una condición física aceptable. Lo único que se necesita es ganas de vivir situaciones diferentes en buena compañía.



Comentarios

  1. Bajar con delicadeza a los más profundo de una cueva, pone en su sitio a cualquiera.
    Capas no he visto, pero imagino que calzoncillos llevaríais todos no?? ja ja ja..
    Buena experiencia.

    ResponderEliminar
  2. Esa bajada nos aportó unos minutos para encontrarnos a nosotros mismos, no había ninguna otra preocupación que encontarar un apoyo an la pared, agarrar fuerte la cuerda, apartar el pedal de la bici clavado en la espalda, la tubería sodomizadora... y las voces de ánimo de los compañeros que sonaban como en "off", rebotando por el túnel.

    Ah, en realidad, los ciclistas, como los escoceses, no solemos llevar calzoncillos (solo cuando llevamos calzones de ciclista, no vaya nadie a pensar mal).

    ResponderEliminar
  3. Fue la leche,.... va a tener razón mi mujer.... estoy como una cabra...

    ResponderEliminar
  4. me repito, ole vuestros wevazos

    ResponderEliminar
  5. Gracias por la aclaración Correcaminos.., no tenía conocimiento de esa circunstancia, pero ahora que lo pienso..tiene lógica, o eso o que todos llevabais tanga ja ja ja...

    ResponderEliminar
  6. Impresionante. Unos valientes. No me cuesta maginar todo eso sin la luz del flash...el eco de las voces, de los sonidos, la oscuridad, el equilibrio precario,la humedad ¿No había otro sitio para enfriar las cervezas?, ha tenido que ser toda una experiencia.

    ResponderEliminar
  7. El bajar por la famosa cuerda azul nos puso a todos a prueba. Dudé en momentos puntuales de usar hasta los dientes para un plus de agarre, pero lo bueno fue cuando llego abajo y se me atasca la bici entre las paredes y ni para atrás ni para alante. No obstante todo muy guay. La tubería en paralelo con la cuerda era la única que podía albergar malas intenciones.
    Recuerdo, no obstante, un momento al apagar la luces para ver la luz del pozo por dentro que alguien se quejó por algo...no recuerdo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fin de Cuarentena

Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
 VOLVEMOS, AHORA CON MÁS EXPERIENCIA PERO CON LAS MISMAS GANAS Después de tanto tiempo, algo se ha despertado. Vuelve esa necesidad de escribir con calma, de alargar las frases para aclarar las ideas, de darles espacio para respirar. Y, sin darme cuenta, me veo retomando aquel bloq que nació en 2008 y que solo la pandemia consiguió detener. Cuando miro atrás, descubro que aquí guardo una parte importante de mi historia: mis inquietudes, mis viajes, mis rutinas, mis descubrimientos. Escribir era una forma de entenderme y, al mismo tiempo, de divertirme. Ahora, al releerlo, me invade una mezcla de orgullo y añoranza. Por eso regreso. Porque me apetece. Porque me suma. Y porque ciertas cosas, cuando vuelven a picar, es mejor no dejarlas pasar. Aquí empieza otra etapa, con la misma ilusión de siempre y con más ganas de contar que nunca. Y, claro, entre medias han pasado muchas cosas. Más de una bicicleta, más amores, más formas de mirar el mundo. También una manera distinta de viajar. ...

Ruta en bicicleta Oviedo, Gijón

Ruta en bicicleta Oviedo – Gijón 7 de febrero de 2026 Ruta lineal en bicicleta desde Oviedo hasta Gijón. 47 km y 800 m de desnivel positivo.  Crónica detallada y ficha técnica. Un espectacular día de febrero en el que decidimos hacer una salida tranquila uniendo la capital del Principado con nuestra ciudad. Para ello, nos desplazamos en tren de cercanías a primera hora de la mañana. Un viaje relajado, no exento de traqueteo, en el que el comentario general fue lo mucho que nos gusta este medio de transporte y lo poco que, una vez más, lo están cuidando nuestros queridos políticos. La mañana amaneció fría, rondando los 6 ºC, pero con el paso de las horas la temperatura fue subiendo hasta unos más que bienvenidos 13–14 ºC. La salida es muy cómoda gracias a un carril bici bien acondicionado que, partiendo del Palacio de los Deportes, en el barrio de La Tenderina, nos lleva sin dificultad hasta Rubín y La Monxina. Abandonamos esta vía al cruzar el río Nora, donde una serie de enlaces n...