Viajando en tren me encontré con unos fenómenos en eso del cubo de Rubik. Curioso que un invento del año 1975 haga furor entre los más jóvenes.
En aquel tren dos menores jugando con el cubo. Uno con una destreza tremenda. Su compañero solicitando conocimiento. Según pude comprobar aquel joven menudo y de gran melena era capaz de hacer el cubo en 45 segundo.
Lo cierto es que por culpa de ese pequeño artilugio hicimos un viaje en tren la mar de divertido. Cinco lentas horas, en unos duros asientos y con infinidad de paradas. Algo insufrible si no llega a ser por esos bonitos encuentros.

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