Una de mis fotos favoritas del verano. Resume muy bien lo que allí estaba pasando. Una sonrisa entre dos buenos compañeros de viaje. Manjares que no se encuentran en las panaderías de nuestra ciudad. En el reflejo se puede intuir que estamos pasando por un pueblo con vestigios medievales.
Y como siempre lo que hay detrás de esta imagen es lo mejor. Un viaje tranquilo disfrutando de los caminos que recorren el Camino Primitivo. La atmósfera que dan los días grises es algo difícilmente explicable. Bosque con esa luz tan tenue y terreno pedregoso y húmedo que hacen que no puedas distraerte ni un segundo mientras pedaleas.
Viajes que llaman a otros viajes. Momentos que quedan en nuestra retina y que volvemos a disfrutar gracias a esta bitacora.

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