Cuatro helados para finalizar una bonita relación. Pocas horas pedaleando es su compañía. Un par de maños duros como las piedras. Me llevaron " a gancho" una bonita jornada de ciclismo. Compartimos una pésima comida al final del camino. Y a pesar de todo nos quedó un buen sabor de boca
Pero son de ese tipo de personas que al mirarlos a los ojos sabes que hay buena sintonia. Risas sobre las bicis, risas en la despedida y risas paseando por la ciudad.
No es fácil que nos volvamos a ver, pero quién sabe. Los caminos del señor son imprevisibles. Seguimos conectados por este tesoro que es internet.
Para personas como nosotros, tomar un buen helado y dar un paseo por Santiago de Compostela, como colofón final es todo un lujo. Las conversaciones se fueron desvaneciendo para acabar con una foto y un intenso abrazo que todavía sentimos en nuestro cuerpo.

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