Nos manejamos mejor por caminos, sendas y trochas, pero hoy quiero reivindicar las tranquilas ascensiones por carreteras secundarias.No es la primera vez que subimos La Cubilla con nuestras trotonas. Pero lo del sábado tenia otras dimensiones. Un verde intenso y una llovizna tranquila. Un viento que según íbamos ascendiendo subía de intensidad, hasta el punto de darnos un susto importante. Una conversación tranquila mientras observámos nuestro entorno con admiración. La incertidumbre de una climatología adversa y la facilidad de un ascenso cómodo. La Mesa y la Texa observandolo todo.Y al llegar a la portilla el convencimiento de que hacer subidas por carreteras secundarias nos sienta bien.
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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