Nos vamos para la cama. Es madrugada. Un rayo se ve en la lejanía. Llueve de narices, casi que es un temporal. El viento todavía lo pone peor. El despertador suena a las pocas horas. Por la ventana parece que mejora algo el tiempo, pero sigue lloviendo. Cruce de wasap. Que mejor lo dejamos. Que si te apetece mucho salir. Que Maldonado dice que en el occidente de Asturias va a despejar. Venga si llueve tomamos un café y damos la vuelta. OK en 15 minutos debajo de mi casa. Salimos con dudas. Las bicicletas en la trasera del coche. Empieza a amanecer y nos encontramos con estas imágenes. Son las 8.30h y el amanecer hace que nuestra cara empiece a cambiar. A las nueve como había dicho nuestro sabio hombre del stiempo, sale el sol y hacemos una ruta de quitar el hipo. Pero eso toca en el post de mañana
Amanecer y atardecer de un 4 de mayo. Esta es la última pagina del diario de la cuarentena. El aire nos da en la cara mientras nos desplazamos por nuestra cuidad. Disfrutaremos de nuestra reducida cuota de libertad y aprenderemos de lo sufrido, de lo padecido y de lo vivido. La ventana se ha cerrado y el teleobjetivo descansa en la estantería. La tarjeta de memoria está llena y descargaré esos trocitos de vida, poco a poco,en próximas entregas. Ha sido un tiempo difícil, del que hemos aprendido muchas cosas. Este cruce de caminos nos ha enseñado lo mejor de los que por aquí pasaron. Un barrio lleno de inseguridades, cosmopolita, multiracial y muy amable. Se nos han quedado muchas cosas en el tintero pero tenemos buena memoria y el tiempo que nos administran nuestras autoridades, lo utilizaremos para estos menesteres. De momento respiremos el aire limpio que nos ha dejado esta desconcertante pandemia.
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