Nos vamos para la cama. Es madrugada. Un rayo se ve en la lejanía. Llueve de narices, casi que es un temporal. El viento todavía lo pone peor. El despertador suena a las pocas horas. Por la ventana parece que mejora algo el tiempo, pero sigue lloviendo. Cruce de wasap. Que mejor lo dejamos. Que si te apetece mucho salir. Que Maldonado dice que en el occidente de Asturias va a despejar. Venga si llueve tomamos un café y damos la vuelta. OK en 15 minutos debajo de mi casa. Salimos con dudas. Las bicicletas en la trasera del coche. Empieza a amanecer y nos encontramos con estas imágenes. Son las 8.30h y el amanecer hace que nuestra cara empiece a cambiar. A las nueve como había dicho nuestro sabio hombre del stiempo, sale el sol y hacemos una ruta de quitar el hipo. Pero eso toca en el post de mañana
Pedales con Memoria: cuando la montaña te devuelve lo que eres Hay rutas que se vuelven especiales. No por los kilómetros ni por el desnivel, sino por lo que te remueven por dentro. Esta nació de algo muy simple: las ganas de volver. Volver a aquella salida a la que Israel creador de Cabañas y Estacas ( ruta de bikepacking por Cantabria) nos invitó en 2024 y que, sin exagerar, nos dejó huella. De esas que no se borran ni aunque pase el tiempo, ni aunque las piernas ya no respondan como antes. Hace un par de meses lancé el anzuelo a unos cuantos amigos. De los de siempre. De los que ya no necesitan presentación. Gente con muchas batallas en las piernas… y aún más historias en la cabeza. Al final nos juntamos diez bocilovers, cada uno de su padre y de su madre, pero con algo muy claro en común: pasión por la montaña y por exprimir la vida desde el sillín todo lo posible… y un poco más, si se tercia. El parque móvil era para echarle un rato: dobles de BTT de última generación...
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